Cuando era pequeño ponía encima del mueble del salón los dibujos que había hecho durante todo el día. Mi padre, al llegar a casa, depositaba un duro sobre cada uno de ellos. Jamás hizo ningún juicio de valor. Nunca salió de su boca si aquello era bueno o malo, pero sí decía cuando había varios: -¡hoy has trabajado mucho!
Hace años que murió, y lo hizo agarrado a mi mano.
Este cuadro fue el último que pudo ver sobre mi obra. Aún recuerdo su mirada posada sobre la tela.
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De la serie «Atenciones»
Acrílico sobre lienzo
130x195cm
2004
Cuando era pequeño.

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