FELIPE ORTEGA-REGALADO. Cáceres 1972. Vive y trabaja en Sevilla. Actualmente se dedica a investigar las posibilidades del mundo plástico dentro de un paradigma eminentemente poético, enlazando a sus imágenes textos que abren puertas de reflexión personal, con ánimo de resolver cuestiones emocionales trabadas. El intento de su obra es hacer de ella una catapulta que impulse al espectador hacia su propia observación. La materialización o “desmaterialización” del arte como puerta de acceso hacia la experiencia creativa del Ser.

Su vocación como artista y poeta, se conjuga con la labor terapéutica, pedagógica y didáctica, a la que se dedica desde el 2005, impartiendo charlas, talleres y conferencias sobre la expansión de la creatividad, la meditación y la libertad que esta otorga.

Recientemente cuenta con la herramienta que supone ser facilitador de Las Nuevas Constelaciones Familiares, constatando en sí mismo todos sus beneficios.

De las Primeras Constelaciones Familiares hemos pasado a las Nuevas Constelaciones Familiares. Su creador, Bert Hellinger (1925 Alemania), filósofo, teólogo, y pedagogo, desarrolló esta herramienta con la que poder tomar consciencia de los bloqueos, impedimentos, dificultades, desórdenes... de nuestro sistema y por ende de nosotros mismos.

Las Nuevas Constelaciones Familiares no son una terapia, sino una herramienta energética y de discernimiento a la hora de entendernos como seres sistémicos, es decir, como partes de un todo.

El mecanismo de las Nuevas Constelaciones Familiares es fenomenológico. Se sirve de una representación, donde participantes y cliente pueden ser “tomados” por una fuerza o energía que los irá dirigiendo.

Gracias a esta energía sentirán moverse, muy lentamente. Esta representación nada tiene que ver con el teatro donde se suplantan personajes. Aquí lo importante es aprender a dejarse llevar sin intención ni propósito distinto que el de estar al servicio de Algo más Grande. Las Nuevas Constelaciones Familiares nos servirán pues para: desbloquear, ordenar, darnos cuenta... de todas aquellas trabas que nos impiden el crecimiento y la liberación. Es una herramienta eficaz y poderosa, sencillamente sofisticada, y precisamente por ello, paradójica. El único requisito que se necesita para poder nutrirse de sus ventajas es una disposición abierta al cambio.

Sacar a la sombra todo su jugo.
Saciarnos de nosotros mismos.
Sanar a todos desde uno.